jueves, 10 de septiembre de 2015

Los rituales preparativos... y el Camino...


Fotografía de @Pradero

Son varias de las preocupaciones que nos asaltan  a los que vamos a dar el salto  a la realización de alguno de los llamados  Caminos a Santiago de Compostela,  como son el tiempo y duración, el presupuesto, la preparación,o el equipaje..

En nuestro caso particular, la época la elegimos nosotros y sabemos que entre Septiembre y Octubre, es una buena elección, es la que cogen los extranjeros, más acostumbrados al viaje que nosotros, menos gente y barullo y mejores precios y muy distintos momentos estelares con amaneceres y anocheceres, aunque bien sabemos que es una época en que igual es cojonuda: fresquita y de suaves rocíos, o caen los más diversos e intempestivos diluvios universales. Ver veremos que da la cosa de sí..

La duración lo elegimos nosotros, no tenemos ya grandes preocupaciones como gentes en el llamado paro de larga duración y con un pie en las exiguas jubilaciones que nos promete el Sr. Rajoy hacer cada vez más pequeñas.. por tanto si el viaje dura 14 o 20 días no nos preocupa mucho .. salvo por el presupuesto, y ese es que tenemos no hay otro y está en los 300 E por cabeza y con ese tendremos que apañarnos..., nos vendrá bien al menos a mi para perder algún kilo que otro.. no es maña tarea llevar algunos demás para a lo largo de los días ir ganando agujeros al cinturón

La preparación creo que la tenemos, trabajar en el monte caminando horas y horas, diseñando sendas para caminar, y recorrerlas a pie o a lomos de la BTT, es preparación más que de sobra para un camino que hay que tomar a la vieja usanza, despacito como lo viejos, poco sin desmayo y sin grandes paradas o prisas, y al cabo de 8 o 10 horas uno mira atrás y puede ver un buen tramo del camino andando. Nuestra previsión inicial es hacer los 500 km en unos 15 días y eso supone una media de 33 km diarios.. que no es poco.

Por eso el equipaje para el trasiego caminero, y en nuestro caso el trayecto desde San Salvador (Oviedo) hasta entroncar con el Camino Francés, es una preocupación, además del calzado pues una mala decisión, puede dar al traste con el viaje, pues basta que en los primeros días aparezcan las ampollas para que todo se desmadre, por eso el tema del equipaje curiosamente juega un gran papel.

El tema del equipaje, no debería tener tamaña importancia, pues generaciones de jacobitas, han hecho el Camino en sus diferentes rutas y trazados, y no parece que el equipaje, fuera de  mucho problema, salvo aquellos nobles varones que en cortejo emprendían el salvífico Camino de Santiago para ayudar a su atormentada alma o su complacencia para con Dios.

El resto tras la gran capa-saya  y el sombrero y un petate al costado se echaba al camino sin más, Dios y el Camino proveerán debían decir algunos, pues no eran épocas aquellas de cajeros automáticos, o bancos, o surtidos supermercados, o confortables albergues por doquier , y sin embargo en aquellas kalendas  no aparece el equipaje como una gran preocupación entre los viajeros y caminantes jacobitas, ni  qué llevar, ni cuánto, más a allá de la capa-saya a modo de saco de dormir, el sombrero para la lluvia y el bastón para los perros rabiosos o alguna foránea defensa...

En los tiempos actuales tampoco debiera ser un problema, pues hay de todo en el mercado: toallas, sacos, ropa, y demás aditamentos de una super ligereza que asombra, y sin embargo el peso representa una de los grandes problemas, y más..., en tanto cuando se nos indica que las mochilas si uno quiere llegar vivo al término de la travesía no deben pesar más allá de 7 u 8 kg, y tanta es la preocupación que ha dado fruto a una incipiente industrial del taxi porteador de mochilas excedentes de los grandes pesos que el personal caminero lleva  cuestas..

Hoy como digo no debería ser problemático, preparar un equipaje mínimo y ligero, pero claro, no es menos cierto que en pleno siglo XXI nace nuevas necesidades y confortabilidades que lastran nuestro camino: tablets, teléfonos, portátiles, cargadores, etc....y eso.., lo que quitamos por un lado se gana por otro.... casi todo irá fuera, pues el blog durante lo que dure el viaje estará poco menos que «muerto» y solo recobrará vida  la vuelta, así nos quitamos de temas informáticos y demás, aunque será buena penitencia el tema de las cámaras de fotos... por la singularidad de lo que queremos hacer...y el GPS para los tramos camineros del Cordel Babiano de la Vizana hasta Astorga.

En nuestro caso, iremos dos,  ambos hermanos de sangre y  «moliñeros», ya  que el grupo ha quedado reducido, por una cosa u por otra,  a tan solo dos, pero llevaremos en el recuerdo a los otros  compañeros que esperamos recuperar para el viejo Camino Primitivo de la primavera del 2016, o sea que los amigos Ángel García  y Polchi Figueiras ..,ya saben que tienen que hacer

Saldremos ligeros, pues tendremos unas 4 o cinco jornadas duras sin albergues ni alojamientos, por lo cual se impondrá la dormida al par de las viejas ermitas, y eso significa llevar un saco y una esterilla, luego al llegar al tránsito humanizado del Camino Francés, ver veremos si nos deshacemos de esterillas y demás, aunque dormir al raso aunque sea al par de los albergues siempre es un aliciente .

No dejaremos pues la bota de vino, a modo de saludo y Ultreya con el resto de caminantes, y para saciar sed y hambre de buenos manjares, aunque en esas primeras etapas que cruzar las tierras mistéricas asturianas y se encabalgan con las jornadas trashumantes hasta Astorga, será necesario echar algún que otro trozo de embutido y queso, y algo de pan y por tanto buena será la bota de vino y la vieja navaja taramundesa para ayudar a  ir llenando la panza.


Porque echarse al Camino, sea este santiaguista o priscilianista, simbólico o racionalista, iniciático o lúdico, no por ello deja de tener ciertos guiños, ajetreos  y ritos a la vieja usanza, los cuales nos transportan a otra época, o al menos así lo queremos vivir en este caso, utilizando el viejo palo caminero (dejando los bastones para otras ocasiones) adornado con determinados en mi caso con cintas a modo de la vieja canne del Tour del Companong, que aquí será el  bastón  de un nuevo y reconvertido Compañero del Camino.

Esas cintas de adorno atadas y vinculadas al bastón o vara, aditamento un tanto folclórico, con lo cual quiero recrear ese ambiente del viejo Compañerismo,  y a la vez para los que vieran, entiendan y comprendieran,  verán unas cintas que para mi  tendrán una especial significación como francmasón en mi grado y cualidad, las cintas serán: azul, roja, blanca, negra y amarilla + la de la tierrina: azul+-amarilla).

Volviendo para este ritualizado viaje a utilizar la vieja navaja taramundesa, sacando de vez en cuando la maleada bota de vino, o el volver a dormir al pie de las ermitas, o llevar a modo de viejo aditamento representativo de la tribu, y del viaje el negro sombrero vaqueiro, son viejos ritos y guiños, de un viaje que siempre ha de ser especial...

Es una  teatralización ritual cuya preparación  nos pone en circunstancia y en trance, para enfrentar un reto como el que nos proponemos a estas alturas dos viejos maduros, como es mi hermano José Javier y yo mismo, a quienes como protagonistas de este viaje dedicaré una entrada.

Víctor Guerra.

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