jueves, 27 de julio de 2017

CAMINO PRIMITIVO. 5ª Etapa Pola de Allande- Berducedo. Apuestas y atajos con trabajos…

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La dormida fue buena, y por tanto el descanso fue intenso, aunque al despertar y pasar lista de los romeros, y ya vi que algunos madrugadores se habían echado al camino, tanto nuestro fraterno amigo cántabro, como Isabel, la madre e hija alemanas, etc.

Las previsiones del tiempo  para Pola de Allande estaban indicando tormentas, y eso hizo que el personal saliese de estampida.

Es curioso el campo de atracción que está teniendo este viejo Camino Primitivo a Uña de Caballo, que ha pasado a ser un simple ramal segundón en el desarrollo de los Caminos de Santiago en España, pese a la imperial presencia de Oviedo como cabecera de las peregrinaciones durante siglos, como gran poseedora de las más prestigiosas reliquias que engrandecieron el Ovetus, y como no el mundo visigodo español.

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Etapa que se  quedó en Berducedo por las tormentas y porque el Albergue de La Mesa está cerrado

Las prisas de los romeros
No había nada más que echar un vistazo al cielo el día anterior, para ver lo que se estaba gestando, un día de ese tipo de calor que «pica», y al día siguiente pues ya se sabe, en este verano astur donde las témporas ya nos dicen que se entró en la fiesta de la Ascensión lloviendo, y como dice el refrán que después cuarenta días de agua son, o sea que hoy nos tocará mojarnos, casi que todo el verano.

Arreglado todo, salgo con Maki, del cuartelero albergue de Allande para dirigirme a Casa Vitoria, donde nuestra amiga del Este, nos atiende maravillosamente, cosa que se agradece por la mañana, nada menos que una sonrisa y buen humor entre taberneros y parroquianos, cuyo ambiente se desarrolla bajo la atenta mirada de la dueña.

El personal romero tiene prisa, hoy no habrá riesgo de sol, pero sí de lluvia, y ya se sabe los de madrugar para caminar, son pertinaces y pienso que debe ser una especie de penitencia o una devoción. Supongo que el grupo canario ya estará llegando a Alto del Palo,

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Nosotros, Maki y yo, seguimos sin reserva en los albergues, envío a Maki a modo de avanzadilla para que coja sitio en Berducedo, ya que dado el tiempo y que el albergue de La Mesa, no existe, pese a que viene en todas las publicaciones oficiales turísticas, pues me temo que habrá algo de lío al ir llegando todo a la alta aldea de Berducedo.

Cuando salgo por las calles de Allande, para tomar el Camino del valle, son las 8, 30 horas, y creo que no queda nadie por detrás, o sea que voy gozando la salida como un verderón, en medio de una densa niebla que se encama sobre todo en los fondos de valle.

El Camino sale por la carretera AS-14, que en lenta ascensión nos aporta una bucólica vista sobre el lugar de El Mazo, envuelto en esa misteriosa neblina mañanera. El eje asfaltado se deja un poco más allá del desvío hacia el núcleo de Cimadevilla, y este nos invita a entrar en predios más ruralizados, para de este modo pegarnos a la riega del Nisón, que se muestra suavemente rugiente, lo cual indica que arriba todavía no ha descargado la nube. Sus aguas van transparentes y puesto que apenas hay pueblos río arriba, sus aguas invitan a echar el cazo y saborearles, aunque lo haré más arriba.

El sendero es bonito y solitario, por encima del trazado quedan los enclaves de El Teixu y Peñaseita y Las Viñas… los cuales no veo, pues voy por el fondo del valle, viendo la inmensa mancha forestal que se descuelga desde Braniegos (Altu Panchón) hacia el rio (robles y, castaños) que apenas si dejan otra cosa que ver el fuerte verdor de la vegetación de ribera y la ya citada y el revolotear de pájaros, que para mí siempre son poco risuelos comparado con las algarabías que estos montan tras los montes babianos (León)

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No hay atajo sin trabajo
Según camino, voy pensando en el famoso refrán «no hay atajo sin trabajo» lo cual es una verdad como una catedral al tomar el trazado de Hospitales en medio de esta nubosidad, que encima empieza a regurgitar tormenta, pues por encima de las allandesas cumbres de Braniegos empieza a sonar algunos lejanos truenos,

No tengo ni idea de cuanto puede llevarme subir por este lado del valle, por donde no hace mucho bajé en BTT, con el amigo forense Javier Dolado, y en cuya actividad disfrutamos de este bello camino con trazas en algunos puntos de sendero.

Aunque también me vienen a la memoria las veces que subí por Hospitales, y hasta me recuerdo alguna que otra pájara que sufrimos a la par mi amigo Poldo Figueiras y yo, por las desnudas cumbres, tan solo jalonadas por alguna vieja cabaña de piedra, que llaman hospital. Como para pararse a curar las heridas¡¡

En el fondo, me alegro de no haber subido a dormir a los viejos restos hospitalarios que jalonan la subida.

En todo caso, en si mismos son un caso paradigmático, la existencia de esos hospitales, en lugares tan inhóspitos y sin apenas techumbre y amparo el que hubiera ese tipo de alojamientos, pues uno se espera encontrar unos edificios en ruinas, pero de cierta envergadura, pero lo que se encuentra son unas viejas cabañas de pastor y poco más, y además no es que la zona ande sobrada de agua o sombra.

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Pero así fue y así consta, que este atajo contó en su día, según la cartografía y la documentación, con los hospitales de Fonfaraón, Hospital de Abajo, y el de Arriba. Otra cosa es haber podido ver en su día en que consistía un hospital en estas latitudes, además no todos prestaban los mismos servicios.

Los paisanos y los proyectos de estos valles
Sigo pateando el valle solitario del Nisón rumbo Oeste, hasta virar rumbo suroeste a la altura de La Reigada, donde me encuentro con un ganadero de la zona, que tiene ganas de charlar, y aprovecho la ocasión para preguntarle por cosas de la zona, ¿Sí es posible bajar desde el A.R. de Les Muyeres, hasta Braniecha, me dice que sí, que sin problemas que puedo bajar hacia El Mazo, aunque lo de pasar para al valle de Fresnedo, eso ya es otro cantar, pues ya se han perdido todos los caminos, y se hace difícil caminar y más aún transitar en bici, «andando y ramaleando con el brezo y el escobal igual se pudiera bajar desde la Collada Frenesdo, por la Vega el Pinu, pero con trabajo».

Me indica, que en toda esa zona les pertenece a él y sus hermanos, y que tiene casi 1000 hectáreas de monte. Seguimos charlando de lo bueno del enclave para la ubicación de un albergue en la zona, y me informa que hace años una gente de Granada, compró varias casas en la parte última del pueblo, «y tenían idea de montar algo de Turismo Rural, y la cosa no fue a adelante y ahí se perdieron 26 millones de pesetas, en casas cerradas», hoy no parece que nadie quiera resucitar todo este enclave de su gran letargo para satisfacer necesidades turísticas….
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Es paradójico la gran cantidad de compras de casas y cuadras que se hicieron hace años por estas lejanas tierras con la idea de emplazarse en ellos como neorurales, pero la vida en estos valles es dura, y muy solitaria, y lo compruebo cada día que salgo en bici por la zona de Pomar de las Montaña o por Oscos, o en Navia de Suarna, y constato la gran cantidad de gentes y amigos que se vinieron a estas tierras, y que hoy han quedado nuevamente deshabitadas….

Dejo al paisano en su desesperanza, pues sabe que no habrá mañana para estos enclaves, pues es consciente de que sus hijos no volverán a hoyar estas tierras, al menos para ganarse el sustento, aunque no pierde la esperanza. Nos damos la mano, y cada uno sigue su camino con un Buen Camino por parte de ambos.

Las tormentas del Palo
Cruzo el Nisón un poco más arriba, cuando ya el camino pica en ascenso y cuando miro para atrás, veo que viene detrás de mí la pareja de peregrinos que vi en el Campo de San Roque (Tineo), tan extraños como silenciosos, Se paran a charlar, y aprovechamos para ponernos los chubasqueros, pues el agua hace su aparición de forma tímida, pues lo que era una lejana tormenta, empieza tornarse en toda una clara tormenta que se está colocando encima de nosotros.

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Me comentan que son de San Sebastian, y que no son muy madrugadores, pero que luego andan deprisa, lo cierto es que nos hacemos unas fotos, uno a los otros, y les dejo ir, mientras me quedo haciendo fotos a los pequeños juegos fluviales del Nisón y probando sus aguas, seguro que al peregrino Americ, le hubieran gustado .

Sin darme cuenta llego al cruce con la carretera AS-14, la cual cruza todo el territorio, con un trazado que va al abrigo de la Sierra del Palo. El entronque es el punto de arranque, casi vertical y por mal camino hacia lo alto del puerto, el repecho hacia la cumbre divisoria que como indica en su libro Alberto Polledo , lo del Oriente del Palo se dice que son los curitos, y los del otro lado, los de occidente, los farracos, o sea los del Valledor, Grandas, etc.

Emprendo la subida hacia la cumbre en un último esfuerzo, y como a la mitad encuentro a Valetín, un hombretón joven pero de juveniles maneras, que dada su sobrepeso va subiendo muy lentamente, le acompaño, tirando de él unos cuantos metros en la ascensión, pero no cambia el ritmo pese a que la tormenta ya está encima, llegamos cerca del corro de pinos, y allí lo dejo para subir un tanto a la carrera a la cumbre del Palo, pues quiero estar a cubierto en el pequeño refugio tipo iglú de piedra que nos ofrece el Palo, a donde llego a las 11, 30h con 8 km ya caminados.

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En plena campera del puerto del Palo (1147 mts), se desata la furia de Zeus que, junto con Eolo, hace de las suyas en la zona cumbra un poco antes de entrar en el refugio improvisado, un poco sucio, pero vale para guarecerse usos minutos.

En vez de quedarme dentro, coloqué una gran piedra en el porche y esperé sentado con la roja chaqueta de aguas, para que me vieran los que iban llegando y se vinieran a refugiar a este destartalado refugio, y así pasar el vendaval…

Cual no fue mi sorpresa, cuando por la cumbral del puerto veo llegar procedentes de la ruta de los Hospitales, al grupo de ex mineros, luchando con la tormenta, y sus ponchos, pero nadie parece querer refugiarse en el iglú de piedra, creyendo que Montefurado está a un minuto. Hago señas, pero nadie parece querer refugio.

Van pasando los romeros que vienen de los Hospitales, a los cuales parece que les he ganado por la mano en la subida, pues pese a mi cachaza he llegado primero al Puerto del Palo, y de forma más descansada disfrutando del entorno, y ellos de la niebla…, pues o han visto nada de nada.

Me armo de paciencia, pues estas tormentas de verano, duran lo que duran, y es cuestión de tomárselo con tranquilidad, aunque asusta el fragor de los truenos, que retumban por todo el territorio, además el aparato eléctrico de la tormenta es intenso, y mi teléfono móvil y la cámara, sufren un repentino apagón dada la intensidad eléctrica que me rodea la zona.
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Tras una media hora de reposo dado un bocado a las viandas, y echando de menos la bota de vino que se ha llevado Maki, asomo la nariz y por el occidente, o sea por la zona de Osco,s se ve clarear, eso sí no veo que Valentín haya subido a lo alto del puerto, y pienso que ha debido dar la vuelta hasta el entronque de la carretera, y se ha ido para Allande en algún coche que haya podido parar.

Propuesta para el Alto del Palo

Sigo en mis cavilaciones mientras espero que la tormenta apacigüe, y pienso en porqué que el famoso Puerto del Palo, no tiene clavado en su cumbre un mástil de madera, un buen tronco de eucalipto, a modo de joquera de Balmori, que cumpliera las funciones en memoria del topónimo, y como punto para dejar un recuerdo por parte de todos aquellos romeros que pasan por este singular paso hacia Galicia. Estaría bien que el Ayuntamiento acometiese algo así.

Me autoimpongo la tarea de dirigirme a alcalde de Allande para exponerle la idea de clavar un hito de madera a modo de cruz de ferro de Foncebadón, en lo Alto del Palo.

UN hito en el camino para el ALto del Palo

Como decía, una vez escampada la tormenta, y sin nadie a la vista, aunque por el horizonte no estaba exento de nubarrones salgo de mi refugio donde nadie acudió pese a mis señas, y contemplo la cumbral de la Sierra del Palo, y a la derecha al fondo la de Muriellos y Carondio, y a la izquierda la Sierra de Lagos y el Valledor, una estampa que siempre me impresiona, y que conozco que andar por estos lares en BTT y con temas de homologaciones de senderos.

Caminando por la tierra de farracos
Me echo por el camino que baja directo, y que va a la cortar la AS-14, lo cual hago yendo directo hacia Montefurado, y su ermita, bajo la advocación de Santiago, en esta ocasión no me sale a saludar el mastín de la carranca, ni veo trazas de que el único habitante sempiterno que siempre pelea con su huerta y vacas, esté por la zona.

Montefurado, está lleno de leyendas, de túneles y galerías, y una de ellas la llamada «Cueva de Xuan Rata, incluso ha engendrado su propia leyenda: cuenta la tradición que vivía allí un cuélebre y que un habitante del pueblo, el susodicho Xuan Rata, se atrevió a ofrecerle una piedra al rojo vivo que el bicho engulló pensando que le brindaban una hogaza de pan, lo que le hizo desaparecer cueva adentro para no dejarse ver más entre los humanos ni despertar las iras de tan bárbaros convecinos.»

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Aunque el día no está para andar danzando por los caminos, paso las portillas -saltadera que dan paso a las praderías que se cruzan para subir al Sesto Valle Grande, para dejarse caer por la Vaguada hasta el collado del Couso, colocándonos en el sendero lateral que va paralelo a la AS-14, y entrar en el pueblo de Lago, por el camino que pasa por delante d su iglesia que data del siglo XVIII, cerrada como casi todas a cal y canto, y donde me encuentro otro peregrino, que no sé de dónde ha salido, porque no me suena de haberlo visto estos días, allí le dejo contemplando el árbol de los druidas celtas, el grandioso Tejo, eso sí con un perro merodeando sus perniles.

Los Peregrinos fantasmas
Subo hasta la carretera, para entrar en la Venta de Lago (Casa Serafín), y refugiarme de nuevo, ante la nueva trombada de agua que está por caer, como la cosa pinta para largo, pido un bocadillo de tortilla francesa, que pronto causa furor entre algunos peregrinos que por allí pululan, y que ignoro de dónde han salido, sus indumentarias, al estilo Quechua no deja ver si son senderistas de fin de semana o peregrinos.

Allí estamos, que nos reconozcamos como tales romeros, el fuerte peregrino holandés de la subida de Bodenaya, que parece que ha hecho toda su comida en este bar a juzgar por la loza utilizada, y alguna pareja de jóvenes, luego hay una protectora señora y su quinceañero hijo, que se refugian también de la tormenta, y para resarcirse de esfuerzos piden otras tortillas pero con precisas instrucciones de cómo deben estar, cada una de ellas…, lo que hace torcer el hocico de la tabernera, que sabe de su oficio más que los ratones colorados, y no recibe bien tanta precisión culinaria.

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Salgo tras escampar la trombada de agua, y detrás de mi salen el resto de peregrinos, pero en realidad han debido de tomar otro camino pues de nuevo me encuentro caminando solo.
Me sigo preguntando ¿de dónde vienen y a dónde va toda esta gente?,A veces encuentro la explicación cuando los paisanos te dicen apareció un peregrino en Artemande o el refugio de la Cappilla de las Veigas. O en el Povo, en el Valledor. Increíble. Otras veces coincides con la llegada del autobús regular que cubre las necesidades de la zona, y ves llegar a algunos compañeros de andanzas. etc.

El Camino como contemplación

No tengo prisa, ni voto que cumplir, ni mi objetivo es devotionis , y como ya sé que Maki está albergado y mi plaza reservada, y el tiempo está muy inestable, por lo cual me voy tranquilo, y si cae algo de agua, pues espero que haya un buen árbol, que me cobijo, al menos hasta empezar a mojarme dos veces, pues ya se sabe el refrán…

La tierra huele a mojado, y los aromas fluyen por todos los poros, las babosas bien negras o pardas salen al camino a pesar de que son de actividad nocturna, y este verano que viene lluvioso, están por todas partes, y no parece que sus depredadores estén hambrientos (ranas y sapos), al tenor de su número y el tamaño.

A la altura de Piedras Rubias, es cuando de nuevo salgo del tramo aledaño a la carretera, y donde me coge de nuevo una chubascada, busco un buen roble y una piedra, y me siento a esperar contemplando la zona del Valledor, pues me he ido un poco fuera del camino para poder admirar este valle tan singular, y que he recorrido no hace mucho en BTT, por toda la Sierra de los Lagos, hasta el Valledor y vuelta por la cordal de Berducedo. Un trazado interesante por un paraje que se va recobrando después de un intenso incendio que amenazó con llevárselo todo por delante. Menos mal que la naturaleza autóctona es dura y se recupera al menos en lo estético pronto.

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Estoy en plena exhortación contemplativa cuando por debajo de mi pasa una jabalina y tres rayones, hocicando aquí y allá, me miran, les miro, y cuando quiero sacar la cámara escapan a todo correr hacia los brezales que rodean el prado, el paisano quedara contento con el arado que le están dando al prado, sigo embarcado en mis recuerdos, pues hace pero ya muchos años vinimos mi compañera y yo a tomar junto con la propietaria de la plaza de maestra, posesión de la Escuela del Ensartal..

Berducedo. Parada y fonda

Llego al pueblo de Berducedo, y pronto sale a recibirme Maki, que me lleva hasta el nuevo albergue Casa Marqués, inaugurado hace tres días, y que parece un campamento de refugiados, ya que todo el mundo cuelga de las literas las ropas mojadas, lo cual denota la falta de delicadeza diseñadora, pues hubiera bastado una barra con perchas en una de esas paredes baldías, para improvisar un perchero -secadero.

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Se notan faltas curiosas, como perchas en los baños, y alguna que otra cosa, pero la instalación cumple con lo mínimo.

Pero está claro que estamos lejos de aquella mala fama que arranca ya del Códice Calixtinus, de taberneros y hospitaleros, que no siempre salen en las vulgatas canónicas del Camino, pero que no por ello dejaban de existir, y cohabitar con toda una barahúnda de peregrinos de toda estirpe y condición, y que por ejemplo en el siglo XVII y XVIII empujó a tanta gente a buscarse los garbanzos por los caminos, en un eterno primum vivere.

Peregrinos: Primum Lectus

Como somos más viajeros que peregrinos, y lo perentorio no es el vivere, sino donde dormire, eso unido a la falta de alojamientos institucionales (baratos) aunque en algunos lugares hay albergues privados, algo más caros, pero interesantes por precio y calidad , como ahora sucede en Berducedo, donde por ejemplo el albergue municipal, apenas si uno puede asomar la nariz de lo desastroso que está, producto en buena medida de los ignorantes que en parte son los gerentes políticos, que olvidan que los albergues institucionales, son un «tirón para el Camino» son las locomotoras y pun unto de atracción, las cuales generan a su alrededor otros alojamientos.

En pueblos como Berducedo, la oferta ha ido creciendo, de tal forma que apenas si nos vemos los distintos romeros de este viaje por el Primitivo, una etapa que supongo estaremos cerca de las 100 personas, reunidas en el pueblo, sin que apenas nos veamos.

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Es tal la prisa que el personal romero lleva, que cuando llega al mediodía ya casi exhausto a los albergues, se dedica a la manduca o sea a comer, y se echa a la siesta, hasta la hora de picar algo antes de volver a acostarse para el madrugón del día siguiente.

Y esta dinámica, de no poder reservar en los Albergues, por ejemplo en los privados mediante métodos como dejar la tarjeta bancaria, etc., hace que haya prisas por llegar a cumplir con las reservas, que ahora se mantienen en activo entre las 14 y 15 horas, y luego dios dirá…, lo cual ha generado todo un paradigma en el quehacer peregrinatorio, ya que, a los romeros, viajeros, y peregrinos. etc., no están convirtiendo en primun lectus.

Es un paradigma que nace más bien de las deficiencias y contradicciones del sistema comercial y de la oferta del alojamiento enlazada al Camino.

Lo cual genera, y es a lo que voy, a que tras mi llegada a Berducedo, y acabado de asearme y ponerme guapo, resulta que me encuentre con una bandada de peregrinos dando vueltas a los mismos sitios, y haciendo prácticamente lo mismo como patos mareados, o sea tomar el sol, dedicarse a la hidratación a base de malta, e infusiones, para desaparecer, a eso de las 20 horas en pos de la litera.

Que por cierto alguien no ha pagado su alojamiento o cena o ambos en Pola de Allande y suben la Guardia Civil a preguntar por una serie de extranjeros, para que estos den cuenta de su situación frente a los impagos efectuados. una situación engorrosa para todos, pues nadie sabe si es un despiste o la clásica sesión de gorroneo pues ya se sabe que el camino ha generado desde sus inicios toda suerte pícaros y picarescas.

En Berducedo, como ya era previsible al final cenamos en el pequeño restaurante de Casa Marqués, prácticamente solos, el resto ya estaba camino de los brazos de Morfeo, y algunos que otro, tomándose la espuela antes de ponerse en la posición horizontal.

Nosotros nos quedamos de charleta, con el propietario del restaurante y el albergue, cambiando impresiones y dándole indicaciones para mejorar la oferta, hacerla más atractiva e interesante, aunque lo aportado no sirvió para que el buen ventero nos convidara, ya no a espiritosos orujois, ni siquiera  a las infusiones

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En fin, cosas del Camino, mañana la gran incógnita la etapa hacia Grandas de Salime

Victor Guerra

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